Los errores más comunes al diseñar una revista
- salgadodeanda
- Dec 4, 2025
- 3 min read
Siete errores que pueden arruinar tu revista (aunque los textos sean buenos)
Hay revistas con contenidos brillantes que, sin embargo, pasan sin pena ni gloria. No es por falta de esfuerzo ni de talento: simplemente

no se dejan leer. Un buen diseño editorial no es un lujo, es una condición para que la información llegue al lector y lo conquiste. Cuando el diseño falla, el contenido se queda mudo.
Estos son siete errores comunes que pueden arruinar una revista… incluso cuando los textos son excelentes.
1. No tener una retícula clara
La retícula es el esqueleto de la revista: organiza el contenido y da orden visual. Cuando no existe o se ignora, todo se siente improvisado: títulos que no alinean, columnas que cambian de tamaño de una página a otra, imágenes que se “caen” donde hubo espacio libre.
Cómo solucionarlo: Definir desde el inicio una retícula sólida y coherente en toda la publicación. Probarla con diferentes tipos de contenido antes de diseñar la primera edición. La constancia genera ritmo y facilita la lectura.
2. Usar demasiadas tipografías
Cada fuente transmite una personalidad distinta. Cuando se mezclan muchas, el resultado es un caos de voces que compiten entre sí. Esto provoca ruido visual, pérdida de jerarquía y, lo peor, cansancio para el lector.
Cómo solucionarlo: Elegir una familia principal para los cuerpos de texto y otra de apoyo para títulos o destacados. Dos o tres tipografías bien usadas pueden lograr un lenguaje visual completo.
3. Olvidar la jerarquía
Si todo parece importante… nada lo es. Cuando los títulos, subtítulos y destacados no tienen niveles claros, el lector no sabe por dónde empezar ni en qué fijar su atención.
Cómo solucionarlo: Definir un sistema jerárquico: tamaño, peso, color y espacio deben dejar claro qué se lee primero. Una revista bien jerarquizada se entiende desde la primera ojeada.
4. Saturar las páginas
Texto a tope, imágenes enormes, elementos gráficos en todas partes: el horror vacui sigue vivo. Pero una revista necesita respirar. El espacio en blanco sí es diseño, no desperdicio.
Cómo solucionarlo: Pensar en el ritmo: páginas densas equilibradas con páginas más ligeras. El blanco también guía la lectura y aporta elegancia. Recordemos que mostrar menos puede decir más.
5. Elegir mal las imágenes
Fotos de baja calidad, recortadas sin sentido, descontextualizadas… Una mala imagen puede derrumbar todo el trabajo editorial. Las revistas entran por los ojos: la fotografía debe ser protagonista y aliada del texto.
Cómo solucionarlo: Usar imágenes bien producidas, con nitidez y narrativa visual. Antes de colocarlas, preguntarse: ¿aporta a la historia? Si la respuesta es no, mejor prescindir de ella.
6. Romper la consistencia de estilos
Cambiar colores o estilos de una sección a otra sin una razón clara confunde al lector. Una revista debe tener personalidad propia, reconocible en cada página.
Cómo solucionarlo:Definir un manual de estilo visual: paleta cromática, estilos de foto, iconografía y tratamientos tipográficos. La unidad genera confianza y identidad.
7. Diseñar pensando solo en “que se vea bonito”
La estética es importante, sí, pero el diseño editorial no es decoración: es comunicación. Cuando las decisiones visuales se toman solo para impresionar, se pierde el foco del lector y del contenido.
Cómo solucionarlo: Volver siempre a la pregunta clave: ¿esto mejora la lectura?Si no, sobra. El diseño debe ser una herramienta para guiar, emocionar y dar claridad, no un espectáculo para el ego.
Contenido + diseño = mensaje completo
Una revista es una experiencia. Los textos informan, pero el diseño los vuelve accesibles, memorables y emocionantes. Un contenido bien editado merece un diseño a su altura.
Invertir en diseño editorial no es gastar más: es asegurar que tu mensaje llegue. Porque lo que no se lee… no existe.




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